Un equipo de 50 científicos e investigadores de siete países presentaron el 29 de octubre uno de los mayores avances en investigación oncológica del siglo. Los expertos del CNIO, del Weill Cornell Medical College y del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, encabezados por el bioquímico español Héctor Peinado, descubrieron una especie de “código” que determina en qué órgano se producirá la metástasis.

Esta enfermedad causa alrededor de 7,2 millones de muertes en el mundo al año. La metástasis es el viaje de las células cancerosas desde el tumor original hasta otros órganos. En dicho proceso, los tumores principales lanzan millones de “bolsas” (vesículas) del tamaño de un virus que transportan proteínas y material genético. Su misión es la de conseguir que los órganos donde se va a producir la metástasis estén preparados para acoger las células tumorales. Dichas vesículas reciben el nombre de exosomas y llevan en su interior una especie de “código” formado por proteínas que las dirigen hasta un órgano en concreto. La pregunta que el equipo científico se hizo es si existe la posibilidad de conocer de antemano ese código y así predecir dónde se producirá la metástasis. La respuesta a la que llegaron tras la investigación es que no solo es posible conocer en que órgano se producirá sino que es también posible “bloquear” los exosomas reduciendo así la proliferación.

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Exosomas entrando en contacto con una célula

“Hemos abierto el camino a posibles nuevas terapias, pero aunque podamos intuir dónde irán, no sabemos cómo ni cuándo”, asegura Héctor Peinado, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en Madrid.

Proceso de investigación

Durante el proceso de investigación se seleccionaron las células de 20 tipos de tumor diferentes que atacan diversos órganos en concreto: pulmón, hígado, cerebro o hueso, para apreciar las diferencias en los exosomas. Los datos arrojados por el análisis mostraron que en la membrana de los exosomas existen combinaciones específicas de proteínas llamadas integrinas que se asemejan a una etiqueta que indica el destino de las células cancerosas. Estas, predisponen el órgano mediante la inflamación o la formación de vasos sanguíneos, favoreciendo la llegada de las células tumorales y su proliferación. Además, el equipo de Peinado, ha conseguido desviar la ruta predeterminada de las células tumorales, enviando por ejemplo las células que irían al hueso para dirigirlas al  pulmón: “también hemos visto que bloqueando las integrinas específicas en tumores que metastatizan a órganos concretos —por ejemplo cáncer de mama a pulmón y cáncer de páncreas a hígado—, la metástasis se reduce”, y aunque “no se pueda curar, sí podría ser controlada y evitar su desarrollo”, asegura Héctor Peinado.

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Órgano afectado por metástasis

Conclusiones

Para comprobar todas las observaciones los expertos borraron ese código en ratones, logrando una reducción del 80% de las metástasis. Sin embargo el proceso que se siguió para hacerlo es muy complicado de trasladar a seres humanos: “en personas no es tan trivial, porque estas proteínas tienen otras funciones. Las células de la médula ósea utilizan estas integrinas para moverse por el cuerpo y bloquearlas podría tener efectos colaterales, como una hemorragia”, asegura el bioquímico español. “El estudio es muy interesante y abre vías muy prometedoras”, comenta Sonia Guil, investigadora en el Programa de Epigenética y Biología del Cáncer en Barcelona.