En este primer apartado analizaremos a estudiar la evolución  que han sufrido tanto la sociedad como el Ejército en España desde 1700 hasta la actualidad. En estos 300 años, el Ejército como institución íntimamente relacionada con la sociedad, ha experimentado una evolución acorde con los tiempos. En este período han sido coronados 12 monarcas, pertenecientes a cuatro casas reales (la Casa de Austria, la Casa de Borbón, la Casa de Bonaparte y la Casa de Saboya), han entrado en vigor 10 constituciones, 2 de las cuales fueron aprobadas pero no entraron en vigor, la de 1865 y 1873. Una institución tan jerarquizada y disciplinada como es el Ejército ha tenido que ir adaptándose a unos cambios de estructura tan profundos como el de su componente principal.

Para analizar mejor estos tres siglos, he dividido esta ponencia en cuatro periodos:

Primera parte: desde 1700 a 1789

Segunda Parte: desde 1789 a 1868

Tercera Parte: desde 1868 a 1912

Cuarta Parte: desde 1912 a 2001

PRIMERA PARTE: 1700-1789

Para conocer la evolución que ha tenido el Servicio Militar obligatorio en nuestro país nos tenemos que remontar al siglo XVIII, época en la que reinaban en España los primeros borbones. La situación social de aquellos momentos es un factor que facilita el cambio: la población, base del Ejército, pasaba por una situación precaria. Las enfermedades como el paludismo o las fiebres hacían mella en unos hombres y mujeres mal alimentados y cuyas condiciones de higiene no eran las mas adecuadas. Otro de los problemas con los que se enfrentaba el Ejército es la deserción de sus miembros. Ya que muchos soldados lo veían como el único escape para volver con sus familias. En el caso de ser capturados, se podía llegar a la pena capital.

VIDA DEL SOLDADO

Los componentes de la tropa del siglo XVIII tenían unas condiciones de vida que no eran precisamente un ejemplo de bienestar. Muchas veces no comían lo suficiente para soportar el gran desgaste que suponía una campaña militar y su único sustento era el pan. El sueldo que cobraban era variable dependiendo del rango que tuvieran, pero al principio tenían que pagar con ese dinero su propio uniforme, con lo cual se reducían bastante sus honorarios, hasta que se logro modificar esta norma, y paso a ser el Gobierno el encargado de dar los uniformes, con el inconveniente que esto representaba, ya que cuando un soldado no llegaba a gastar sus prendas de vestir, estas pasaban a ser utilizadas por otro soldado de nueva incorporación, medida muy poco higiénica, además la duración del uniforme era excesiva. Precisamente la falta de higiene era uno de los problemas que hacía mermar los efectivos de la tropa. Sífilis, paludismo y viruela eran las enfermedades más comunes en el cuartel.

ORGANIZACIÓN MILITAR 

El esquema ideado por Felipe V va a dividir al Ejército en dos grandes estructuras; un Ejército profesional al que llamo “Guardias Reales” y otro mucho menos preparado que recibió el nombre de “Milicias Provinciales”.  El Rey Felipe V, con un decreto fichado en Milán en 1702, manda disolver las unidades alemanas de la antigua guardia austriacista (los alabarderos tudescos o “Guardia Blanca” y los Archeros de Borgoña” o “Guardia de la Cuchilla”) Para protección de su persona llegó de Francia organizado por su abuelo un contingente de 100 Mosqueteros a caballo, todos nobles flamencos al mando del Marqués de Lede. Finalmente en el Real Decreto del 21 de junio de 1704 decidió la formación del Real Cuerpo de Guardias de Corps, que habría de componerse de 4 compañías de 200 hombres cada una.

Mientras que las Milicias Provinciales, se convirtieron en una institución dirigida por la nobleza del país. Los Reglamentos de 1734 y 1766 habían corregido los defectos de las antiguas compañías y modernizado su organización, de modo que en 1808 ningún ejército de Europa tenía mejor reserva que las Milicias Provinciales españolas. Se componían de 4 divisiones de granaderos de dos batallones cada una y 43 regimientos de un solo batallón de 8 compañías. Los jefes y oficiales eran miembros de las familias más distinguidas de España; el sargento mayor y los ayudantes pertenecían al Ejército Regular; la tropa pertenecía a las quintas, pero distintas de las del Ejército Regular. Los soldados servían durante 10 años.

Aquí se introduce un nuevo elemento muy importante ya que se producirá la jerarquización de los cargos; el acceso de los plebeyos a los cuadros de mando queda vedado, y sólo podrán incluirse en ellos personas de la nobleza. De esta manera queda conformada dentro del mismo Ejército una misión de clases sociales en las que existían diferentes categorías dependiendo del origen social de sus miembros. Únicamente podrían llegar a los cargos más altos de la milicia los que tenían el privilegio de haber nacido dentro de una familia noble. Otro punto importante que no debemos pasar por alto es la “forma de hacer la guerra” de estos Ejércitos. El objetivo de las campañas militares era la mayoría de las veces conquistar una plaza enemiga y las batallas en campo abierto solían limitarse bastante, ya que era en este tipo de enfrentamientos donde más bajas se producían. Las épocas en las que se podía combatir se limitaba a las más calurosas, ya que en invierno los Ejércitos se retiraban a sus acuartelamientos.

 DIFERENTES FORMAS DE RECLUTAMIENTO

 Las distintas formas de reclutamiento en la historia de los Ejércitos las podríamos encontrar en la época de Cesar y Tito Livio como inicio del voluntariado en los Ejércitos, pero cierto es que no se tiene una base documental hasta la Edad Media, en la que se llamo soldado a la persona que vivía en régimen militar y que recibía un sueldo. No obstante, en el siglo XV veremos como empiezan a crearse los Ejércitos permanentes en los que sus componentes, son personas que su única fuente de ingresos es el sueldo del soldado. Ya en el siglo XVI existió una gran abundancia de voluntarios para incorporarse a las filas militares pero en el siglo XVII empezó a haber problemas para la captación de soldados y en el siglo XVIII este sistema hubo de ser cambiado por sistemas de reclutamiento que no se basaban en la voluntariedad de años anteriores.

La causa principal de incluir a la población en la vida militar tenemos que buscarla en la crisis que sufría el Ejército profesional, debido principalmente a que ya no se presentaban suficientes voluntarios que quisieran defender al Rey y a la Patria. Ya en el siglo XVII se habían instituido unas formas de reclutamiento especiales a las que llamaron “levas”, las había honradas, en las que se hacía un llamamiento al pueblo para que se alistasen, y las forzosas, en las que se daba ocupación a la gente ociosa y sin trabajo. También encontramos el “repartimiento obligatorio” en el que se elegía a un determinado número de soldados por distrito y que derivará en las futuras quintas. En el siglo XVIII se conservarán algunas formas pertenecientes a periodos anteriores, pero las formas de reclutar van a ser las siguientes:

1. La Recluta

2. La Leva de forzados o de vagos

3. Las quintas

4. Bandera de Enganche

Lee la segunda parte del artículo aquí.